domingo, 23 de octubre de 2011

Incredulo...


 A traición, como las potas a causa del consumo excesivo de alcohol, así viene la inspiración,  tú como no eres tonto y sabes que esto solo ocurre de vez en cuando te pones a escribir un sábado por la noche...o un domingo por la mañana según se mire.
Sobre lo que te sale, por que eso no se controla, igual empiezas reflexionando sobre el efecto del alcohol y terminas acordándote de la madre del que invento el amor.

Sabes, lo mas gracioso es que tienes tantas cosas que contar que la mitad ni las escribes, pasan como estrellas fugaces por tu cerebro y se hacen añicos contra el occipital. Ahora me tocara limpiar este estropicio.

Tengo tantas cosas que decir. Tantas cosas que decirte.

Podría escribirlas, no seria la primera vez ni la ultima, para que leas todas las cosas que nunca te he dicho todas juntas, a ver que opinas tu.

Se que odias mis malas caras, pero ya me quedan pocas caras buenas.
Estoy escribiéndote desde la cama, por que añoro tu presencia, tengo la colcha manchada de ceniza de mis noches de poeta enfadado con el mundo, se nota que ya no vienes.

Peco de escéptico, inconformista y aburrido.
Pinto mi vida con una paleta en la que convive toda la escala de grises. ¡Los grises Merche los grises! :D (que fácil es autosacarme una sonrisa con cualquier gilipollez )

Tan solo me queda un hilito de la cuerda que me sujetaba a la cordura.
Si la ves algún día dale mi número de teléfono, mi dirección, mi e-mail, me encantaría volver a hablar con ella. Me encantaría que volvieran los viejos tiempos, que dirigiera mi muñeca a su compás, que colmara mi mente de ideas, pero eso es imposible.

Ya no creo en los milagros.

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