A traición, como las
potas a causa del consumo excesivo de alcohol, así viene la inspiración, tú como no eres tonto y sabes que esto solo
ocurre de vez en cuando te pones a escribir un sábado por la noche...o un domingo
por la mañana según se mire.
Sobre lo que te sale, por que eso no se controla, igual
empiezas reflexionando sobre el efecto del alcohol y terminas acordándote de la
madre del que invento el amor.
Sabes, lo mas gracioso es que tienes tantas cosas que contar
que la mitad ni las escribes, pasan como estrellas fugaces por tu cerebro y se
hacen añicos contra el occipital. Ahora me tocara limpiar este estropicio.
Tengo tantas cosas que decir. Tantas cosas que decirte.
Podría escribirlas, no seria la primera vez ni la ultima, para
que leas todas las cosas que nunca te he dicho todas juntas, a ver que opinas
tu.
Se que odias mis malas caras, pero ya me quedan pocas caras
buenas.
Estoy escribiéndote desde la cama, por que añoro tu
presencia, tengo la colcha manchada de ceniza de mis noches de poeta enfadado
con el mundo, se nota que ya no vienes.
Peco de escéptico, inconformista y aburrido.
Pinto mi vida con una paleta en la que convive toda la
escala de grises. ¡Los grises Merche los grises! :D (que fácil es autosacarme
una sonrisa con cualquier gilipollez )
Tan solo me queda un hilito de la cuerda que me sujetaba a
la cordura.
Si la ves algún día dale mi número de teléfono, mi dirección,
mi e-mail, me encantaría volver a hablar con ella. Me encantaría que volvieran
los viejos tiempos, que dirigiera mi muñeca a su compás, que colmara mi mente
de ideas, pero eso es imposible.
Ya no creo en los milagros.
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